miércoles, 17 de noviembre de 2010

Creo que lo he encontrado...

¡Atención! ¡Fnatasia épica a la vista!

No sé  si es este o no, pero me ha echo ilusión verlo.
Por lo que he podido mirar, lo han reeditado con lo cual, es muy probable que sea el libro que mi cuñado lleva unos veinte años buscando :D me ha costado lo suyo acordarme del nombre, y a duras penas lo he conseguido, pero como me he quedado con Hawkmoon, he podido localizarlo, -no recordaba bien, si era el cetro rúnico o le bastón rúnico,- era la segunda ;D.

En mi ansia por retener el titulo, no me he fijado ni en el autor, y dado que mi móvil no tiene cámara...

Pues eso.
Redición.
Había sido publicado por el 60 o 70, así que... supongo que sera este. Cuando lo vea se lo diré :D
Le tiene unas ganas el pobre xD
Son de esos que ya has leído, quieres volver a leerlos, y tenerlos en la estantería.
Uno de sus libros favoritos ;)
Valía 14 euros.
De la editorial es Marlow.

Os dejo esto para quien le interese.
Tiene buena pinta.

P.D: no he podido subir la imagen de la portada porque algún maléfico virus ronda por mi portátil, y lo hace ir leeeeeeeeeeeeeentisimo, eso, o es que el disco duro a dicho ¡hasta aquí hemos llegado! T^T Que mal...

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Sentía un dolor casi físico cuando el conde y la condesa entraban al mismo tiempo.. su amor mutuo era evidente, un vinculo genuino que les proporcionaba seguridad y felicidad. Hasta Logan y Serah intercambiaban a veces unas miradas que ponían de manifiesto que se gustaban. Esas miradas, ese amor, llenaba a Kylar de un anhelo tan hondo que creía que le abriría un hueco en el pecho. No era simple hambre; una rata de hermandad conocía el hambre igual que conocía las alcantarillas donde se acurrucaba buscando calor en invierno. El hambre no era comoda, pero resultaba familiar y no era algo que temer. Lo suyo era una sed, como si su cuerpo entero estubiese reseco, cuarteado, a punto de desmigajarse. Moriría de sed a orillas del lago más grande del mundo.

Todo aquello le estaba vedado. Para él, ese lago era un océano.

Era agua salada que solo le daría más y más sed, hasta causarle la locura y la muerte. El amor era la muerte de un ejecutor. Locura, debilidad, vulnerabilidad y muerte, no solo para el propio ejecutor, sino también para cualquiera que lo amase. En la vida de Azoth todo era muerte. Había jurado no amar jamas, pero cuando lo prometió no había visto nada parecido a lo que el conde y la condesa compartían. Resultaba tolerable si por lo menos le importase a alguien.


El Ángel de la Noche 1, El camino de las Sombras de Brent Weeks

Feveradicta *¬*

Mi diplomita :3

Mi diplomita :3
muchisimas gracias Karol!! ^^