jueves, 21 de octubre de 2010

Mírame a los ojos



Esos ojos azules que te miran, tan solo te piden, que no los trates mal, que los mires de la misma forma que te miran ellos.
Sus ojos azules, marchitos.
¿Es mucho pedir?
No tienes que mirarlos con superioridad.
No tienes porque mirarlos así.
Pero tú, como el que no quiere saber, el hombre que golpea una y otra vez, los mira por encima del hombro, y se marcha, tan cruel.
¿Tanto pide, que no puedes ni mirar sus ojos de mar tempestuoso?
No.
Tan solo silencio le devuelves.
Después de golpes.
Insultos.
Pero que sepas que tus regalos ya no la tientan, ya no le dan esperanza.
Le has quitado todo lo que tenia.
Incluso el amor que sentía hacia ti.
Tan solo desea, que la mires de una vez, y hagas el golpe de gracia.
Tan solo desea la muerte.
Pero, tú, oh ser cruel, el cual esta en un trono, no piensas hacerlo. Deseas tenerla atada a tu puño de sangre, odio y dolor.
Tan solo, sangre, odio y dolor.




Esto me a salido así, no tenia planeado nada, tan solo e visto la imagen, me he puesto a escribir.
Una historia de maltratos, el pan de cada día.
Que mundo más horrible, es este donde vivimos.
 
La foto es una ilustración de Luis Royo.¡Un beso!



1 comentario:

  1. soy tere!!!

    me recuerda al otro que escribiste el de, muñequita rota ^-^
    pero este me gusta mas!
    podrias mandarlo a algun concurso!
    sobre estos temas hacen muchos.
    es muy bueno preciosa

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Sentía un dolor casi físico cuando el conde y la condesa entraban al mismo tiempo.. su amor mutuo era evidente, un vinculo genuino que les proporcionaba seguridad y felicidad. Hasta Logan y Serah intercambiaban a veces unas miradas que ponían de manifiesto que se gustaban. Esas miradas, ese amor, llenaba a Kylar de un anhelo tan hondo que creía que le abriría un hueco en el pecho. No era simple hambre; una rata de hermandad conocía el hambre igual que conocía las alcantarillas donde se acurrucaba buscando calor en invierno. El hambre no era comoda, pero resultaba familiar y no era algo que temer. Lo suyo era una sed, como si su cuerpo entero estubiese reseco, cuarteado, a punto de desmigajarse. Moriría de sed a orillas del lago más grande del mundo.

Todo aquello le estaba vedado. Para él, ese lago era un océano.

Era agua salada que solo le daría más y más sed, hasta causarle la locura y la muerte. El amor era la muerte de un ejecutor. Locura, debilidad, vulnerabilidad y muerte, no solo para el propio ejecutor, sino también para cualquiera que lo amase. En la vida de Azoth todo era muerte. Había jurado no amar jamas, pero cuando lo prometió no había visto nada parecido a lo que el conde y la condesa compartían. Resultaba tolerable si por lo menos le importase a alguien.


El Ángel de la Noche 1, El camino de las Sombras de Brent Weeks

Feveradicta *¬*

Mi diplomita :3

Mi diplomita :3
muchisimas gracias Karol!! ^^