jueves, 30 de diciembre de 2010

Veneno. Capitulo 1- Foscor.

Veneno. Capitulo 1- Foscor.


Ella era la diosa de la oscuridad.
Sus ojos eran verdes de un color vivo. Sus labios, rojos, como la sangre que bebía.
Tenia unas largas piernas, para aprisionarte en el sexo salvaje que le gustaba.
En su sonrisa se escondía unos colmillos, muy disimulados, pero que se podían volver mortales.
Ella posó sus ojos en él, y sonrió.
    -Pau, querido... - su voz era roroneante, susurrante, llena de una amenaza velada, que a él le encantaba.
    Una sonrisa sensual se dibujo en su rostro, sin ocultar sus cuchillas. Pau también sonrió.
    Ella se dirigió lenta, muy lentamente hacia él, con sus tacones de quilómetro, su paso lento y controlado, como observando a una presa.
    Bueno... él sabia que lo era.
    Todas las noches era su presa voluntaria.
    Se puso a orcajadas encima de él, aun sonriendo, y le agarro el cabello con fuerza, para verlo sufrir, y entecerrando los ojos le pregunto:
    -¿Cómo me llamo?- Vio como se relamía el labio superior, extasiada por el juego.
    Pau no contestó. Sabia que le ponía más cuando se hacia el duro.
    Por supuesto no contestó.
    En los ojos de ella se vio una pista de diversión, un tanto maligna.
    A Pau le encantaba verla así.
    La de cabellos negros, se puso aun más encima de él, si aquello era posible, con una cara, un tanto distinta a la anterior, un poco más maligna, se incluso hacia él, aferrándole con más fuerza el cabello.
    Aun sin perder por completo la calma, le volvió a preguntar.
    -¿Cómo me llamo, humano?
    A él ya no le dolía que él llamara de aquella manera, en un principio no le gustaba,. Pero sabia que ella lo hacia todo como una juego sexual, y no como si pensara que era inferior.
    -No recudo tu nombre, vampiresa.- Le contraatacó con la misma moneda.
    Los ojos de la morena se volvieron rendijas, cuchillos.
    Con la mano libre, le cogió el rostro, con fuerza, y le hizo mirarla.
    -No eres nada. ¿Sabes que podría aplastarte con un dedo? Di mi nombre.
    Pau, riendo por dentro, porque sabia que ya estaba enfadada, que, realmente ahora podría morir, siguió.
    Se quedo en completo silenció, con la mirada unida a ella.
    Vio que la ira fluía de ella. Puso la mano que tenia sobre su mandíbula, a su cuello, y apretó.
     -Dilo.
    Aquello ya era una completa amenaza.
    Siguió en silencio. Mirándola fijamente.
    La de ojos verdes perdió casi por completo el control, y apretando aun su cuello, le zarandeó con fuerza, clavandole las uñas en la espalda.
    Él jadeó, cerrando, sin querer, los ojos, perdiendo el contacto visual, solo un instante, pero fue suficiente.
    Esta le soltó, de golpe, y callo sobre la cama.
    Se quedo parada, miró sus manos.
    Él sabia que sonreía.
    Se llevo la mano derecha a los labios, saboreando la sangre que se había desprendido, y que tenia en sus dedos.
    -Te fascina hacerme jugar, ¿verdad?
    Pau sonrió.
    -A ti te encanta, ¿no? Pues ya esta. He aprendido a disfrutar de este juego.
    -Sí... y también has aprendido a no rendirte ante mi, así me gusta.
    De nuevo lentamente, repto sobre la cama, hasta llegar a donde estaba él, y le alzo.
    Lo saco de la cama, y después le empujo, solo un tanto, lo suficiente, como para que quedara sentado en ella.
     Él le ofreció la mano, toda llena de cicatrices ofrecidas.
     Ella la tomo, sonriente.
    Lamió suavemente la piel de la muñeca de Pau y él jadeó, cerrando los ojos. No por dolor, por supuesto. Aun no.
    Ni siquiera eso, después de el dolor momentáneo del principio, todo era placer.
    Al final, ella le mordió.
    Él gimió, tanto de dolor como de placer, y llevando la mano que no estaba haciendo nada bueno, la aferro de los cabellos.
    La cabeza le daba vueltas, como siempre que se lo hacia, el placer era indescriptible.
    -Foscor...-Gimió al fin, el nombre de ella.
    Cuando lo hizo, Foscor sonrió. Siempre se rendía en aquel punto. Bueno, no podía evitar nombrarla en aquel punto.
    Después de alimentarse, le haría el amor con furia, por hacerla esperar tanto para oír su nombre.



Nota: Foscor es Oscuridad en Valenciano.

No sé si seguire esta historia, porque tengo el principio, y el final, pude que sean dos capitulos, puede que sean más, no lo sé.

Espero que os haya gustado, aun que sea un tema taaan esplorado, el vampirico, pero bueno.

4 comentarios:

  1. Acabo de conocer tu blog!!
    Me ha encantado! Te visitaré a menudo :)

    Espero que el 2011 te brinde toda la felicidad, amor, salud y buenos amigos que te mereces.
    Que el año nuevo que entra sean 365 días de sueños e ilusiones cumplidas.

    ¡Un beso desde las estrellas!

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  2. veroncita soy tere
    me da pereza acceder a mi cuenta, a mi personalmente me a gustado!!!!! pense que de un momento a otro se lo montarian con velas, latigos, xDDDD
    de donde sacaste esa idea para escribir esto?

    un besazooo

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  3. lo de los latigos y velas podria haber pasado... le hubiera entancdo a una que yo me se,-sí, Anto, sientete nombrada xd- se me ocurrio...? volviendo de casa de enara... no se, me vino y me puse a escribir xD aun tengo que terminar el cap 2... xD

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  4. Hola!
    me gustaría seguirte no sé, en twitter o algo así...
    tienes?
    saludos!

    @nixiemessrate

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Sentía un dolor casi físico cuando el conde y la condesa entraban al mismo tiempo.. su amor mutuo era evidente, un vinculo genuino que les proporcionaba seguridad y felicidad. Hasta Logan y Serah intercambiaban a veces unas miradas que ponían de manifiesto que se gustaban. Esas miradas, ese amor, llenaba a Kylar de un anhelo tan hondo que creía que le abriría un hueco en el pecho. No era simple hambre; una rata de hermandad conocía el hambre igual que conocía las alcantarillas donde se acurrucaba buscando calor en invierno. El hambre no era comoda, pero resultaba familiar y no era algo que temer. Lo suyo era una sed, como si su cuerpo entero estubiese reseco, cuarteado, a punto de desmigajarse. Moriría de sed a orillas del lago más grande del mundo.

Todo aquello le estaba vedado. Para él, ese lago era un océano.

Era agua salada que solo le daría más y más sed, hasta causarle la locura y la muerte. El amor era la muerte de un ejecutor. Locura, debilidad, vulnerabilidad y muerte, no solo para el propio ejecutor, sino también para cualquiera que lo amase. En la vida de Azoth todo era muerte. Había jurado no amar jamas, pero cuando lo prometió no había visto nada parecido a lo que el conde y la condesa compartían. Resultaba tolerable si por lo menos le importase a alguien.


El Ángel de la Noche 1, El camino de las Sombras de Brent Weeks

Feveradicta *¬*

Mi diplomita :3

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muchisimas gracias Karol!! ^^