domingo, 30 de junio de 2013

Extractos (5)



Este es el último libro que he leído, y estando varios días en estado de shock (o lo aseguro), después de meditar y reemeditar, de preguntarle al autor si habría "algo más..." puedo decir que me ha gustado. Su punto macarro y oscuro, los personajes, nada tipicos.
Esas cosas con las que Cotrina nos enamora, o por lo menos a mi xD



Cerro los ojos con fuerza.
-Marc, Marc, Marc...-Lo repetía como un mantra, como una plegaria. Aquel nombre en sus labios la salvaba de la inenarrable angustia de ser ella.
-Marc, Marc, Marc...- Tuvo la estúpida ocurrencia de que si dejaba de pronunciarlo, él moriría. Que la única manera que tenia de mantenerlo con vida era afianzarlo entre sus cuerdas vocales, darle forma con su lengua, y anunciarlo a la creación entera, convertir su nombre en verbo para conjurar su existencia y darle forma y expulsar el horror intratable de un mundo que no lo cuntubiera.- Marc, Marc, Marc....- Proclamaba a gritos, a mordiscos, clavarlo en el aire, grabándolo en sus pulmones, en las corrientes de sus sexo, en los sacrosantos cimientos de la realidad. -:¡Marc! -Gritó.

La Canción Secreta del Mundo
José Antonio Cotrina

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Sentía un dolor casi físico cuando el conde y la condesa entraban al mismo tiempo.. su amor mutuo era evidente, un vinculo genuino que les proporcionaba seguridad y felicidad. Hasta Logan y Serah intercambiaban a veces unas miradas que ponían de manifiesto que se gustaban. Esas miradas, ese amor, llenaba a Kylar de un anhelo tan hondo que creía que le abriría un hueco en el pecho. No era simple hambre; una rata de hermandad conocía el hambre igual que conocía las alcantarillas donde se acurrucaba buscando calor en invierno. El hambre no era comoda, pero resultaba familiar y no era algo que temer. Lo suyo era una sed, como si su cuerpo entero estubiese reseco, cuarteado, a punto de desmigajarse. Moriría de sed a orillas del lago más grande del mundo.

Todo aquello le estaba vedado. Para él, ese lago era un océano.

Era agua salada que solo le daría más y más sed, hasta causarle la locura y la muerte. El amor era la muerte de un ejecutor. Locura, debilidad, vulnerabilidad y muerte, no solo para el propio ejecutor, sino también para cualquiera que lo amase. En la vida de Azoth todo era muerte. Había jurado no amar jamas, pero cuando lo prometió no había visto nada parecido a lo que el conde y la condesa compartían. Resultaba tolerable si por lo menos le importase a alguien.


El Ángel de la Noche 1, El camino de las Sombras de Brent Weeks

Feveradicta *¬*

Mi diplomita :3

Mi diplomita :3
muchisimas gracias Karol!! ^^