martes, 19 de abril de 2011

Aqui esta, señoras y señores. La Paranoia de las Paranoias. Tiempo hace ya de la Última...

... Y se han juntado en un tumulto confusos de pensamientos vagos y poco definidos, como lo son todas, una idea vaga, ganas de escribir y ¡pam! abres el word (que ha tardado un minuto entero en abrirse) y ahí esta.
Después de meses... Algo corto, pero... Paranoico. *-*




El valle esta desierto.

Desierto de risas, de amor, de dolor.

Ojos que miran sin mirar, por que ya no son ojos los que ven. Son pecados sin cesar. 

Corazones rotos, llenos de alegría insana.

Labios escarchados por el mundo ruedan, intentando encontrar la palabra adecuada para definir la nada.

Nada que se desenvuelve en el vació de su alma, rodando y rodando, en un vórtice sin fin.
Uñas rotas de tanto trotar, pensamientos vagos, un infinito, nada más.



Y eso es todo amigos.
No es gran cosa, pero me apetecia comprartirlo.
Espero que hayáis disfrutado.
Un gran beso.


Verónica.



1 comentario:

  1. Hola Luna!, k tal?. Sobre tu petición para ser socia del Club de la escritoras kiero decirte k no hay ningún problema.

    Simplemente debes de decirme cuantas obras literarias (relatos, historias, poemas, poesías, etc) tienes terminadas o en proceso. Me tienes k dejar en un comentario los links para acceder a cada obra literaria, con sus argumentos y portadas.

    En cuanto tenga toda la información, te hago la ficha d socia.

    Esperaré impaciente tu colaboración, saludos!!!

    P.D.: ¿Has recogido tu regalito? pásate x el blog "el club de las escritoras", allí ta el regalito k he dado a tod@s mis seguidores. Xao!!!

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Sentía un dolor casi físico cuando el conde y la condesa entraban al mismo tiempo.. su amor mutuo era evidente, un vinculo genuino que les proporcionaba seguridad y felicidad. Hasta Logan y Serah intercambiaban a veces unas miradas que ponían de manifiesto que se gustaban. Esas miradas, ese amor, llenaba a Kylar de un anhelo tan hondo que creía que le abriría un hueco en el pecho. No era simple hambre; una rata de hermandad conocía el hambre igual que conocía las alcantarillas donde se acurrucaba buscando calor en invierno. El hambre no era comoda, pero resultaba familiar y no era algo que temer. Lo suyo era una sed, como si su cuerpo entero estubiese reseco, cuarteado, a punto de desmigajarse. Moriría de sed a orillas del lago más grande del mundo.

Todo aquello le estaba vedado. Para él, ese lago era un océano.

Era agua salada que solo le daría más y más sed, hasta causarle la locura y la muerte. El amor era la muerte de un ejecutor. Locura, debilidad, vulnerabilidad y muerte, no solo para el propio ejecutor, sino también para cualquiera que lo amase. En la vida de Azoth todo era muerte. Había jurado no amar jamas, pero cuando lo prometió no había visto nada parecido a lo que el conde y la condesa compartían. Resultaba tolerable si por lo menos le importase a alguien.


El Ángel de la Noche 1, El camino de las Sombras de Brent Weeks

Feveradicta *¬*

Mi diplomita :3

Mi diplomita :3
muchisimas gracias Karol!! ^^